Geografía - Amazonas

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Geografía - Amazonas

Mensaje por Chingo989 el Mar Mayo 04, 2010 10:29 am

El departamento de Amazonas está constituido por regio­nes de selva y sierra, predominando la zona selvática (72,93 %) que se extiende hacia el norte, hasta la fron­tera con el Ecuador en las cumbres de la cordillera del Cóndor, por su vertiente oriental. La zona de sierra se encuentra en sus provincias meridionales y sólo abarca el 27,07 % del total de la superficie territorial del departamento.



Uno de los factores que contribuyen a dar gran importancia a su geografía es no sólo que los grandes valles y planicies de su zona selvática son los más próximos al océano Pacífico, sino que sus conexiones con las rutas de la costa son las más bajas, porque uti­lizan el paso de Porculla, que se encuentra a sólo 2,144 msnm, siendo el paso más bajo de toda la cordillera de los Andes del Perú para llegar al sistema vial panamericano.



El extenso y profundo valle del Marañón, que constituye otro de los importantes rasgos morfológicos del departamento, atraviesa gran parte de su territorio y va ensanchándose de sur a norte llegando a alcanzar gran amplitud en la zona de Bagua, angostándose luego al pasar la cordillera Oriental en su violentísimo camino hacia el este, hacia la Amazonia baja, cruzando esos maravillosos pórticos natu­rales denominados pongos, palabra quechua que significa puertas.





El valle del Utcubamba, verdadero eje del departamento, se localiza entre los 5º y 6º de latitud sur y los 78º y 79º de longi­tud oeste, desarrollándose longitudinalmente hasta el río Mara­ñón en el que desemboca a sólo 400 msnm.



Esta zona es el principal centro de producción y de localización de grupos humanos, que se desarrollan en cuatro sectores muy mar­cados.

Los principales afluentes del Utcubamba son el Chiriaco, el Nieva, el Santiago (que nace en el Ecuador) y el Cenepa, que nace en la zona norte de la cordillera del Cóndor, recibiendo en su recorrido numerosos afluentes, entre ellos el Comaina. Desembo­ca en el Marañón junto a Orellana (provincia de Condorcanqui).

Ruta Olmos-Marañón

La carretera Olmos-Marañón, denominada vía Transcontinental, persigue unir la zona marítima de la costa del Pacifico con un punto navegable del río Marañón, hasta alcanzar el río Amazonas y la costa Atlántica.

Esta carretera es de una importancia indiscutible tanto desde el punto de vista estratégico como por ser una vía de penetración realmente comercial.





Al noreste del departamento el relieve más conside­rable está constituido por la importante cordillera del Cóndor, cuyas alturas —de hasta 1 500 msnm— sirven de límite natural y legal de acuerdo con el protocolo de Río de Janeiro de 1942 con la Repú­blica del Ecuador, que se niega sistemáticamente a la colocación de los hitos correspondientes ordena­dos por los países garantes del protocolo.



Toda esta extensa área septentrional, desde la margen izquierda del río Marañón, representa virtualmente un gran vacío, pues no existen carreteras de acceso y los ríos son los únicos medios de transporte para tri­bus como los aguarunas y los huambisas.



La importancia de estos territorios septentrionales del departamento de Amazonas no es solamente estratégica sino que se han detectado en esta zona notables por EL PASO DE PORCULLA



La carretera Olmos-Marañón parte del desvío ubi­cado en el kilómetro 865 de la carretera Panameri­cana sur. Desde la ciudad de Chiclayo al desvío de Olmos (departamento de Lambayeque) hay 104 kilómetros de distancia hacia el norte.



Exactamente a una hora y quince minutos de mar­cha, se llega muy fácilmente a la cumbre de los Andes: el paso de Porculla es un punto clave en el aspecto geopolítico del país, no sólo porque hace accesible, por el camino más corto y más bajo, la Amazonia peruana desde la costa del Pacífico, sino porque es el lugar por donde el oleoducto trasandi­no nororiental corona la cordillera de los Andes, para luego descender hacia la costa del Pacífico hasta el puerto de Bayóvar, en el departamento de Piura.



El paso o abra de Porculla se ubica en territorio del departamento de Piura, y desde ahí se inicia el descenso acelerado hasta el pueblecito de Pucará, siguiendo los valles del Huancabamba y del Cha­maya, afluente del Marañón, que corre paralelo a la vía.



El Marañón es uno de los principales ríos de nuestro territorio que, junto con el Ucayali, forma en el departamento de Loreto al río Amazonas, monarca de los ríos del mundo.





LA REGIÓN DE LOS PÓRTICOS NATURALES



Partiendo desde el lugar mencionado donde se bifurcan dos carreteras a diez kilómetros más allá del puente 24 de Julio o Corral Quemado, segui­mos por la vía Transcontinental Olmos-Marañón, que se va internando en la selva y va corriendo casi paralela al río Marañón.



Este tramo es el que podría llamarse «la ruta de los pongos», por donde pasan las aguas del Marañón, tras un trabajo de siglos horadando la cordillera Oriental en su camino hacia el este para unirse con el río Ucayali y formar el Amazonas.



Bastaría contemplar este maravilloso cuadro de la naturaleza, formado por una serie de pórticos natu­rales con masas de follaje, palmeras y helechos gigantescos para destacar la importancia geográfica y turística del departamento de Amazonas.



Tres ríos se unen en un espectáculo impresionante, para atravesar el primer paso de la cordillera de Rentema: el Chinchipe viene del norte, el Utcubamba del sur y en un mismo punto se unen engrosando al Marañón; el cual, al recibir las aguas del río Santia­go que llega del norte, es un río de enorme caudal turbulento, agitado en rabiones y vorágines, como si se preparara para su último gran asalto a la cor­dillera Oriental, para atravesarla en el famoso pongo de Manseriche.



PONGO DE MANSERíCHE





El pongo de Manseriche tiene una longitud de 12 km. Un poco antes del comienzo de sus rápidos, cuan­do el Marañón se une con el río Santiago, mide unos 250 m de ancho; pero se va angostando rápi­damente al encajonarse sus rabiosas aguas entre dos colosales paredes rocosas, que llegan hasta los 40 m de altura.



Al comienzo del pongo, y cuando el ancho es de poco más de 25 m, se eleva un enorme peñasco de 30 m de alto, contra el cual se precipitan con for­midable fuerza las aguas del Marañón. Al fondo de la caída se forma un remolino muy peligroso, que inclusive es considerado peor que el de las catara­tas del Niágara.



En 1619, el capitán Diego Baca de Vega cruzó este pongo y fundó la ciudad de Borja.



El 24 de noviembre de 1864, el teniente de la armada peruana Melitón Carbajal, surcó el pongo de Manseriche en una pequeña embarcación a vapor, es decir lo recorrió aguas arriba.



Este cruce es una de las más espectaculares expe­riencias que pueda saborear un turista en busca de aventuras inolvidables.





CORREDOR TURÍSTICO DEL UTCUBAMBA



Tiene como atractivo principal la ruta del río del mismo nombre, en un recorrido de sur a norte, partiendo de Achamaqui (provincia de Chachapo­yas) hasta Pedro Ruiz Gallo (provincia de Bongará).



LAGUNA DE POMACOCHAS



En la misma ruta hacia el Huallaga Central, luego de pasar la planicie de Bagua y el corredor del Utcubamba, la carretera se aparta del curso del río homónimo para dirigirse hacia la cordillera oriental. Al comienzo de este tramo se encuentra la bella laguna de Pomacochas, ubicada cerca del pueblo del mismo nombre, en la provincia de Bongará, a una altura de 2,150 msnm.



Es una de las más grandes del Perú, con una exten­sión de 12 km2 y se estima que su mayor profundi­dad puede alcanzar los 80 m. Sus aguas tienen un maravilloso color verde azulado y en sus orillas cre­cen totoras, zarcillos y enredaderas.



La ciudad de Cha-chapoyas



De la ruta de Bagua hacia el río Mayo y el Huallaga Central, se desprende un ramal que sigue el curso del río Utcubamba y que conduce a la ciudad de Cha-chapoyas, capital del departamento de Amazonas, fundada el 5 de septiembre de 1538 por el conquista­dor español don Alonso de Alvarado «y sus veinte».



Varias veces cambió de sitio la ciudad, hasta que se instaló en el lugar que ocupa actualmente, en fecha que no ha sido precisada hasta ahora, a 2 334 msnm. Su ubicación geográfica ha condicionado hasta ahora su aislamiento así como su clima y paisaje de sie­rra.





Otra interpretación de Chachapoyas es la que alude a su significado de «varón fuerte», rea­firmado por la valentía de aquellos que se enfrentaron con tenaz resis­tencia al Inca Tupac Yupanqui y sus 40 mil soldados. La ciudad conserva aún sus anchas casonas coloniales, de grandes patios y salones, con techos de tejas.



Su plaza de armas está ubica­da al oeste de la ciudad y es un per­fecto cuadrilátero de 100 m por lado. En el lado sur se levanta el monumento al héroe de Anca, coronel Francisco Bolognesí.





Se dice que la plazuela de Santa Ana fue la primera con que contó la ciudad, y que en ella también se levantó la primera iglesia, donde se celebraba el San Juan de los Indios, con ocho días de corridas de toros.



El jirón Triunfo es el principal de la ciudad y es lla­mado así porque por él ingresaron en la ciudad los chachapoyanos victoriosos en Higos Urco.



De la época virreinal data la leyenda del cacique indio Pantoja quien, según se dice, pidió permiso al virrey para techar su casa de oro. Este y otros tesoros esta­rían escondidos en una de las 40 cuevas que rodean la ciudad.



Otros lugares que guardan tradición son:



Luya Urco



Al oeste de la ciudad y al pie del cerro que le da su nombre. Célebre porque en él se encuentra el tradicional pozo de Yanayacu, motivo de leyendas.



La fuente Cuyana



Esta fuente de leyenda se encontraba en la falda del cerrito Luya Urco y tenía dos chorros, el del bien y el del mal; al tomar el agua del primero nacía el amor, pero la del segundo producía el odio u olvido.



En la ciudad se decía que el forastero que bebía de esta «fuente de amor» se quedaba para siempre cautivado por sus bellas mujeres y sus maravillosas tierras llenas de encanto.



La laguna



Donde hoy está el estadio Cuélap había antes una laguna rodeada de totorales y palmeras, de cuyos alrededores se sacó la madera para los templos de la ciudad.



Cerro del Legón



Pertenece al centro poblado de Higos Urco, a 2 km de la ciudad, donde se libró la célebre batalla contra los realistas.



Las Provincias



BAGUA



Ubicada en la parte norte y central del departamen­to de Amazonas. Su territorio es accidentado en toda su extensión y cortado por las profundas que­bradas que han formado los cauces de los impor­tantes ríos que lo atraviesan, así como de sus numerosos afluentes.



Las alturas con que cuenta son muy variadas pues van desde los 400 msnm en las márgenes de los ríos Marañón y Santiago, principalmente, hasta los 2 500 msnm en la zona serrana del sur.





Existe gran cantidad de animales propios de la zona:



Por el apreciable número de especies puede lograrse una corriente turística dedicada al deporte de la caza con una reglamentación apropia­da para asegurar la supervivencia de las mismas.



Para los coleccionistas, puede ser de gran atractivo la cantidad y variedad de mariposas existentes, .princi­palmente en la zona boscosa del distrito.



BONGARA



Limita por el norte con la provincia de Condorcan­qui, por el este con el departamento de Loreto, por el sur con la provincia de Chachapoyas y por el oeste con las provincias de Luya y Utcubamba.



Presenta una variada configuración geográfica. Los ramales de la cordillera de los Andes la atraviesan de oeste a este, dividiéndola en tres regiones, con características propias: una de tipo pantanoso, húmedo, que se extiende entre el angosto valle del río Utcubamba y la quebrada denominada Pan-huaico, con clima frío, donde se hallan las zonas de Jatumpanpa, Corobamba y Santa Cruz.



Esta vasta región, por la naturaleza de su suelo, con abundantes pastos naturales, está llamada a ser una zona ganadera por excelencia.



Luego viene una región accidentada, de suelos pedregosos, con elevados peñascos cuyas alturas fluctúan entre los 2 000 a 4 000 msnm. Este sistema orográfico corre de sur a norte y después de un largo recorrido da lugar a una región honda («hoyada»), que sirve de cuna a la pintoresca laguna de Pomacochas.





CHACHAPOYAS



La provincia de Chachapoyas formaba parte del departamento de Trujillo según decreto supremo del 12 de febrero de 1821, siendo su capital la ciu­dad del mismo nombre.



Al crearse el departamento de Amazonas, por ley del 21 de noviembre de 1832, se convierte en pro­vincia del Cercado, y la misma ciudad de Chacha-poyas sigue siendo capital del departamento. Sus principales barrios son, hacia el norte, Luya Urco y Santo Domingo y, hacia el sur, Yanco y la Laguna.



Gran parte de la provincia está constituida por suelos de puna, ubicados entre 4 000 y 5 000 msnm, en los distritos orientales de Chiliquin, Quinjalca y Granada.



Dos ríos principales recorren su territorio: el Utcu­bamba, que forma su lindero natural oeste, corrien­do de sur a norte, cuya margen derecha está dedica­da a la agricultura en forma diversa, y el Sonche, que corre de este a oeste y luego al norte, nace de la reunión de varios riachuelos que bajan de las altu­ras del distrito de Molino Pampa y vierte al Utcu­bamba junto a Huancachaca.



De corto recorrido, sus playas son angostas y sus terrenos inaprovecha­bles por lo rocoso y empinado de sus vertientes.



La Jalca tiene el privilegio de haber sido la primera ciudad española fundada en la región: en efecto, el capitán Alonso de Alvarado, conquistador de Amazonas, el 5 de septiembre de 1538 fundó ahí la primera ciudad de San Juan de la Frontera de los Chachapoyas, que luego sería trasladada al lugar que actualmente ocupa.







CONDORCANQUI



Creada por ley 23832 del 18 de mayo de 1984, en base a territorios de la provincia de Bagua, abarcando las cuencas de los ríos Santiago, Cenepa y Marañón. Su vía principal es la fluvial, demorando tres días de navegación para llegar a Santa María de Nieva, capital de la provincia, surcando las aguas del río Marañón.



LUYA



Ubicada en la parte sur y oeste del departamento. Su territorio, que en parte es ceja de selva, está cruzado por ramales de las llamadas cordilleras Central y Oriental de los Andes, siendo escarpado, de profundas quebradas, elevadas pampas y cum­bres nevadas, mereciendo destacar entre las prime­ras, las de Hoyada Grande y Luya, los fértiles valles de Pizuquia y Cesuya, así como los nevados Shube, Mesón y Santa Clara, de la cordillera Oriental.



Tres son sus principales ríos: el Marañón que corre de sur a noroeste y forma su extenso límite oeste con el departamento de Cajamarca; el Utcubamba, que corre de sur a noreste y forma su lindero este con las provincias de Chachapoyas y Bongará; y el Magunchal, que nace en las alturas del distrito de Colcamar, corre de sur a norte y desemboca al Utcubamba, formando su más extensa y rica zona agrícola.



La provincia, creada por ley del 5 de febrero de 1861, cuenta con 23 distritos y su capital es Lamud.



RODRIGUEZ DE MENDOZA



Se ubica en la parte sudeste del departamento. Limita por el oeste con la provincia de Chachapo­yas y por el norte, este y sur con el departamento de San Martín. Fue creada por ley 7626 del 31 de octubre de 1932 y su capital es Mendoza.





UTCUBAMBA



Creada por ley 23843 del 30 de mayo de 1984. Su capital es Bagua Grande y su atractivo principal es el denominado Corredor Turístico del Utcubamba donde el valle se estrecha notablemente formándose

«El cañón del Utcubamba».



Estas condiciones modi­fican el clima de una manera sustancial y se da un cambio ecológico radical.



El lugar se hace más fres­co, la vegetación más lujuriosa con algunos restos de vegetación original del área y bellas orquídeas, algu­nas de especies únicas en el mundo.



En las paredes rocosas verticales que ha labrado el río se observan cascadas notablemente pintorescas. Al pie de la que cae sobre la margen izquierda y a pocos metros del puente El Ingenio existen aguas termales.



La elección de este corredor radica en la belleza del paisaje y en las actividades turísticas que dentro de este marco se pueden generar, como son el canota­je, la navegación en embarcaciones menores, deportes de pesca y recreación.



Los Aguarunas





Su verdadero origen es aún un misterio. De acuerdo con las características raciales de la mayoría, algu­nos antropólogos suponen que bajaron del Ande hace siglos y se adaptaron a las condiciones geográ­ficas de la región.



Otros creen que son emigrantes de Centroamérica que llegaron, ya sea por la costa o entrando por los ríos, y se establecieron en una zona mucho más amplia de la que actualmente ocu­pan, pues al parecer incluía todo el actual Jaén. Se afirma también que tuvieron influencia de grupos culturales inmigrantes de las islas de Melanesia.



Siempre tuvieron fama de valientes guerreros, des­tacando por su habilidad en la lucha.



Físicamente existen diferencias entre los aguarunas y los demás habitantes de nuestra selva. Su estatura media es mayor —sobre todo entre los hombres— y su constitución física denota fortaleza.



COSTUMBRES



Las familias aguarunas, sean monógamas o políga­mas, se encuentran asentadas en forma dispersa, agrupadas en familias extensas o formando centros poblados de mayor magnitud.



Ejemplos del último caso lo constituyen los pobla­dos de Yutupiza sobre el río Santiago y Japaime sobre el Nieva.



Tradicionalmente para la caza utilizaban una lanza perfeccionada con pijuayo (palmera de madera muy dura) y la cerbatana. Actualmente la lanza ha sido casi totalmente desplazada por la escopeta de per­digones pero siguen utilizando la cerbatana.



De las piezas de cacería utilizan la carne, el cuero, las pieles, las plumas, los dientes y los huesos. Es decir, con una doble finalidad: alimenticia y, además, artesanal, medicinal y de brujería.



Recolectan frutos silvestres de algunas palmeras, de árboles como la uvilla y de algunos arbustos. Asi­mismo cogollos de palmeras, tallos, cortezas y resi­nas. Extraen la llamada leche caspi y recogen miel de abejas silvestres, gusanos comestibles y coleópteros. Por último, hierbas medicinales y beju­cos o lianas.



Todo lo recolectado lo utilizan en la ali­mentación, en algunas artesanías, en la medicina tradicional, en la brujería y como combustible, den­tro de un ancestral patrón de autoabastecimiento.



Como instrumentos agrícolas utilizan el tradicional iacarpo (palo con punta aguda, de madera de la palmera llamada pijuayo), junto con el hacha, el machete y la pala.





Las principales artesanías son la cordelería, la ceste­ría, la construcción de canoas, la textil, actividades masculinas; la cerámica y la confección de collares de semillas, de alitas de insectos y de mostacillas representan actividades femeninas.



Los varones confeccionan coronas de plumas primorosas así como cintas de algodón en cuyos extremos colocan plumas y pelo humano. Estos adornos los guardan en cartuchos de bambú.



Los Jíbaros



LOS ANTIGUOS REDUCIDORES DE CABEZAS HUMANAS





Es imposible hablar de la selva y de sus diferentes tribus, sin mencionar a la que posiblemente más llama la atención del mundo civilizado por su particularidad de reducir las cabezas de sus víctimas: el pueblo de los jíbaros.



La mayoría de ellos ya no practica esta antigua costumbre. Pero aún hoy se

dice que hay quienes la practican, en lo más pro­fundo de la selva septentrional, impenetrable.



Los jíbaros se dividen en varias tribus diferentes que son enemigas declaradas entre si y que, aun­que se temen, no desperdician la oportunidad de destruirse con gran ensañamiento.



Una cualidad innata del jíbaro es la de ocultarse de las otras tribus y esconder sus movimientos para tratar de engañar a los demás, hasta el punto de que se afirma que rara vez el jíbaro pasa dos veces por el mismo lugar.



En su apariencia los jíbaros no difieren mucho de los otros nativos, aunque se tatúan menos y no son amantes de los adornos que caracterizan a las demás tribus. El adorno más usado es la pluma de tucán, lo que es una demostración de su capacidad en el uso de la cerbatana, pues es muy difícil dar caza a esta clase de aves.



Otra ocupación característica de los jíbaros es el tejido. Aunque son las mujeres las que hilan, los hombres se encargan de tejer las prendas que usan como vestidos.



Pero lo que los distinguió de las demás tribus fue su afición a cortar las cabezas de sus enemigos y reducirlas a un tamaño extraordinariamente peque­ño, mediante un procedimiento investigado por los especialistas.



Hoy tal práctica está casi extinguida. Con excep­ción del grupo de los auca, para quienes sigue constituyendo un orgullo tener el mayor número de cabezas reunidas, que suelen llevarlas encima a manera de collar en sus fiestas.
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